lunes, 30 de mayo de 2016

A contra marcha

He dudado mucho en si escribir esta entrada o no, porque realmente hay mucho ya escrito en la web y en blogs; pero al final me he animado a compartir mi experiencia, porque pienso que si puede ayudar a decidir a unos padres indecisos a elegir la mejor silla de coche para su hijo, me doy por satisfecha.

Lo confieso, fui(mos) una(os) inconsciente(s). Cuando estaba embarazada, me preocupé de preparar la habitación, el cochecito... Y una cosa que no me preocupó (y no lo entiendo porque yo soy preocupada por naturaleza), fue la silla del coche. Es decir, compramos para el pipiolillo un trío que incluía silla, capazo y maxicosi (la silla para el coche) y nos dimos por satisfechos. ¡Qué error...!

Cuando el pipiolillo contaba con unos 9 meses empezamos a mirar sillas de grupo 1, porque el maxicosi le quedaba un poco justo. Fuimos a una tienda de puericultura y nos recomendaron la Assisfix, de Bebeconfort, que nos costó 420€, con isofix y la posibilidad de girarla para sentar al niño (eso es una gozada, os lo confieso) y valía hasta los 4 años (18 kilos). Se podía llevar a contra marcha al pipiolillo hasta sus tiernos 2, y después debería de colocarse en dirección a la marcha.

Cuando instalamos la nueva silla en el coche nos dimos cuenta de que hasta entonces le habíamos llevado en el maxicosi que era una gran mierda no era adecuado. Como que no anclaba bien al coche (no tenía isofix). Estábamos muy contentos con nuestra compra con la silla nueva, pero pronto nos percatamos de que también fue un error...

lunes, 2 de mayo de 2016

Biblioteca: los cuentos del pipiolillo

Me encanta leer. Desde que tengo uso de razón, los libros han formado parte de mi vida y he disfrutado sumergiéndome en historias y aventuras maravillosas que me ofrecían. Y desde que supe que el pipiolillo estaba en camino, tuve claro que deseaba que él disfrute de este mundo que, para mí, es mágico. Recuerdo la noche que me puse de parto que, mientras mi querido dormía, fui a su habitación y le leí una y otra vez, entre contracción y contracción sentada en pelota de pilates, Adivina cuánto te quiero.

Cuando el pipiolillo tenía unos meses y empezaba a descubrir el mundo, le ofrecimos para jugar un libro de tela. No le hizo caso nunca. También intentábamos contarle cuentos y no nos hacía caso. Os confieso que como madre primeriza inexperta y lectora incansable, el tema me preocupaba un poco... Pero cuando cumplió más o menos un año, y para mi tranquilidad, la cosa cambió...

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